Arte
EL DESPERTAR DE LOS SENTIDOS
Abya, el encuentro de dos mundos…
Abya te da la bienvenida como un territorio donde la gastronomía, el arte, la arquitectura y el interiorismo se entrelazan para despertar los sentidos. Concebido por Manuel González, empresario y coleccionista mexicano afincado en Madrid, ABYA nace de una rehabilitación minuciosa del Palacio de Saldaña, un edificio neobarroco francés de 1903 levantado para los marqueses de Hijosa de Álava, restaurado con maderas y ónices traídos desde Iberoamérica y revestido de molduras afrancesadas. Aquí, en pleno Barrio de Salamanca, la memoria de Madrid dialoga con el espíritu indígena de Abya Yala —“tierra viva, en plena madurez”— para celebrar el encuentro entre culturas.
La colección de arte, integrada de manera orgánica en salones y rincones, convierte tu recorrido en una galería viva, mientras que el edificio restaurado rescata su legado y lo proyecta hacia el presente. Cada pieza ha sido pensada para que el visitante sienta la historia y la modernidad en un mismo gesto; y el trabajo de artesanos y creadores aporta textura, identidad y raíces que se perciben en cada detalle. Impulsado con sensibilidad por Manuel González, fundador y curador, ABYA invita a mirar, a detenerse y a sentir; cada detalle despierta los sentidos y transforma tu experiencia en memoria.
PLANTA BAJA: “VIVIR”
Donde comienza el despertar
La planta baja es el umbral del universo ABYA, el primer latido de una experiencia que comienza incluso antes de sentarte a la mesa. Aquí descubrirás que este palacio no solo acoge gastronomía, sino también arte, historia y diseño en diálogo constante. Dos espacios diferentes marcan el inicio del recorrido y anticipan lo que está por venir: el Cocktail‑Bar, donde la energía vibrante del encuentro se combina con la coctelería de autor, y La Galería de Cristal, donde la contemplación de la belleza y la luz se extiende durante todo el día. Es el punto de partida de un relato sensorial concebido por Manuel González; cada detalle invita a vivir, mirar y dejarse llevar desde el primer instante, integrando la vida del barrio con la calidez del palacio.
COCKTAIL‑BAR
Brindamos por la vida
El Cocktail‑Bar es el punto de encuentro de la planta baja, un espacio abierto a la calle Ortega y Gasset donde la vida transcurre entre cócteles, música y conversación. Desde aquí se divisa la terraza exterior y se siente el ritmo de la ciudad, mientras la coctelería y el DJ acompañan cada momento del día y de la noche. Te animamos a pedir uno de nuestros combinados —preparados con destilados artesanos, infusiones y especias— para brindar por la vida y comenzar la experiencia.
Las obras de Paola Martínez, artista mexicana que trabaja con el color y el collage para crear atmósferas sugerentes, aportan color y personalidad al ambiente en el que estás, integrándose con naturalidad en la arquitectura y reforzando el carácter creativo del lugar. Pensado como antesala de la experiencia ABYA, este espacio invita a relajarse, a celebrar y a descubrir que arte y ocio pueden convivir de forma sencilla, envolviendo al visitante desde el primer brindis.
Destacado 1 / La luz de Abya
Suspendida sobre el espacio, esta lámpara de ónix y latón resume la esencia del proyecto. Su diseño, ideado por Manuel González, combina la nobleza de los materiales con una estética contemporánea que dialoga con la arquitectura histórica del palacio. El ónix, atravesado por la luz, revela vetas y matices únicos, generando una atmósfera cálida y envolvente que transforma el entorno sin imponerse. El latón aporta carácter y equilibrio, subrayando el cuidado por el detalle que define todo el interiorismo de ABYA.
Más que un elemento funcional, es una pieza simbólica: representa la unión entre materia y emoción, entre tradición artesanal y mirada actual. Como el propio concepto de ABYA, esta lámpara convierte la luz en experiencia, invitando a detenerse, observar y sentir cómo cada rincón del palacio ha sido concebido como parte de una narrativa coherente donde arte, diseño y patrimonio conviven en armonía.
Destacado 2 / El altar del ritmo
Este mueble de DJ, concebido como una pieza escultórica, está realizado en piedra de ónix con lengüetas de latón y ejecutado por Paola Martínez a partir de una idea de diseño integrada en el concepto global de ABYA. Su superficie translúcida permite que la luz lo atraviese y revele vetas y contrastes naturales, transformándolo según la intensidad y el momento del día. La iluminación rojiza en su base añade una dimensión escénica que dialoga con la música y la atmósfera del Cocktail‑Bar. Más que una cabina técnica, es un objeto artístico que convierte al DJ en parte de la puesta en escena. El uso del ónix conecta con otros elementos del espacio, reforzando la coherencia material del interiorismo y el cuidado por los detalles. El latón introduce un ritmo visual sutil que acompaña la composición geométrica del frontal. En ABYA, incluso el lugar desde el que nace la música forma parte del relato: arte, diseño y experiencia se funden para que cada noche sea única.
Destacado 3 / Constelación sonora
Esta lámpara de latón, compuesta por más de mil conexiones y decenas de bombillas suspendidas en anillos concéntricos, se convierte en el gran cielo del Cocktail‑Bar. Su estructura circular, sólida y precisa, dialoga con la arquitectura clásica del techo y aporta una presencia escénica que no pasa desapercibida. El latón, trabajado con rigor y detalle, refleja destellos cálidos que envuelven el espacio en una atmósfera vibrante.
Conectada al sistema musical, la lámpara reacciona al ritmo y modula la intensidad de las bombillas según la cadencia de cada sesión. La luz no solo ilumina: acompaña, respira y casi baila al compás del sonido. Así, tecnología y artesanía se funden en una pieza que transforma la experiencia sensorial, reforzando la idea de ABYA como un lugar donde arte, diseño y emoción se integran en un mismo lenguaje.
Destacado 4 / La piel indígena
El frontal de la barra está revestido con láminas de latón patinadas con ácido para envejecerlas y darles carácter. Cada pieza ha sido cortada y trabajada de forma artesanal, siguiendo un diseño concebido por Manuel González y desarrollado con sus propias manos como parte esencial del proyecto.
El resultado es una superficie vibrante, con matices irregulares y reflejos cambiantes que aportan profundidad y personalidad al espacio. La pátina no es solo un efecto estético: evoca el paso del tiempo y dialoga con la arquitectura histórica del palacio, integrando pasado y presente en un mismo gesto. Las tonalidades cálidas del metal contrastan con la madera y la iluminación, generando un telón de fondo que acompaña la experiencia del cóctel y la conversación. En ABYA, incluso la barra —lugar de encuentro por excelencia— se convierte en una pieza de diseño donde artesanía, materia y visión creativa se funden con coherencia y sensibilidad.
Destacado 5 / Reflejo en penumbra
Este cuadro en espejo, intervenido por Paola Martínez, transforma el reflejo en una experiencia artística. Sobre la superficie especular emerge un rostro de trazos intensos y mirada profunda, construido a partir de veladuras oscuras que dialogan con la iluminación tenue del bar. La obra no solo se contempla: también devuelve la imagen del espectador, integrándolo en la escena y convirtiéndolo en parte del relato. La elección del espejo como soporte introduce una dimensión simbólica: identidad, dualidad y misterio se funden en un mismo plano. La oscuridad matizada y los destellos de luz que se reflejan en su superficie refuerzan el carácter íntimo del Cocktail‑Bar, creando una atmósfera envolvente y sofisticada. En ABYA, el arte no es un elemento decorativo aislado, sino una presencia viva que interactúa con el espacio, la música y quienes lo habitan.
Destacado 6 / Memoria y origen
Esta obra de Amador Montes introduce en el Cocktail‑Bar una dimensión poética y simbólica. Sobre un soporte intervenido, donde el reflejo y la materia conviven, emerge la silueta de un ave acompañada de trazos, palabras y gestos que parecen suspendidos en el tiempo. La superficie, con marcas y veladuras, permite que la luz y el entorno se integren en la composición, haciendo que la pieza cambie según el punto de vista y el momento del día.
Fiel a su universo creativo, Montes convierte la imagen en un espacio de memoria y emoción. Como él mismo sugiere en su proceso, la obra es un lugar donde “parte de mí se queda aquí, en un dibujo”, una declaración que conecta con la esencia de ABYA: dejar huella a través del arte. La pieza dialoga con la música, el movimiento y los reflejos del bar, recordando que la creatividad es una presencia viva que transforma cada experiencia en algo irrepetible.